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MY OWN ONE HUNDRED DAYS: YOUNGEST

ACT 6: SPRING WALTZ

With love for Yuly K.

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Aquel no había sido un día agradable, no del todo. Empezando por la mañana, llegó tarde a la escuela porque a Takumi se le ocurrió comprarle algo a su “novia” por algún aniversario absurdo que solían celebrar (en verdad celebraban desde sus cumpleaños, el día en que se vieron por primera vez, la primera vez que tuvieron una cita, el día que empezaron a ser formalmente pareja y sabrá Kami que cosas más de las que prefería no enterarse) luego, como castigo por llegar tarde, se quedó de pie en el pasillo por dos horas con una pizarra que decía: “La puntualidad es una cualidad que aún no tengo” – otra genial idea de su maestro de sociales – siendo el hazmerreír de los demás estudiantes que no pararon de burlarse hasta la hora del receso, cuando por obra y gracia de algún ser perverso (mucho más perverso que su hermana Saki, lo cual indica que ha de ser el ser más perverso del universo) casi muere sepultada por una tonelada de maní que emergió de su casillero recién abierto. Suspiró mientras continuaba su camino. Lo siguiente en su lista de sucesos exageradamente extraños para un día era el tío del niño “invisible” – un niño que tropezaba con todo el mundo y a pesar de ello nadie era capaz de recordar su nombre – un tipo rubio de aspecto medio “emo” que se le quedó viendo por varios minutos… ¡Ja! Y ella que pensaba que su familia era rara.

Caminó dos calles replanteándose la probabilidad de ser adoptada, su madre daba tanto miedo que incluso su padre se dejaba golpear por ella sin chistar aunque fuera casi el doble de alto y sin perder esa extraña sonrisa como si eso le hiciera feliz y sus hermanos… Takumi parecía andar sobre algodones y solo pensaba en su querida “Kuchiki Akira” mientras que Saki era en definitiva una copia fiel de su madre… desvió su mirada hacia una vitrina y se vió reflejada en ella: cabellos rubios, ojos grises, pecas salpicando su rostro… frunció el ceño y luego sonrió… rayos, en definitiva era una Hirako.

– ¡Mei-kin! – Una voz cantarina le llamó, vaya que sabía quién era sin darse la vuelta no obstante lo hizo fingiendo sorpresa.

– Honey-san… – Parpadeó atónita al ver a Yamada Honey acompañada de los gemelos Ukitake, los tres vestidos de meseros al mejor estilo de algún manga – ¿Por qué están vestidos así?

– Estamos atendiendo el stand que preparó nuestra clase para el festival de Primavera – Haciendo una graciosa reverencia junto con los gemelos – Se agotaron algunos ingredientes así que salimos un rato.

– Honey-chan – Ryosei intervino – Tenemos que apurarnos o la clase del C nos quitará clientes.

– ¡Es cierto! – Honey pareció rodearse de una aura siniestra – Copiaron nuestra idea del Coffe Snack pero nosotros venceremos porque las recetas de mi padre son invencibles – Levantó un puño y sus ojos brillaron, luego volvió a mirar a Mei – Espero que te des una vuelta, nuestro stand es el único de color rosa, te esperamos.  

Los gemelos hicieron otra reverencia y se alejaron junto a Honey. En momentos como ese agradecía ser solo una niña, cuando llegara el momento de elegir Honey la tendría muy difícil porque Ryosei y Kosei eran prácticamente idénticos (bueno, eran gemelos) aunque a veces tenía la ligera impresión de que a Honey le interesaba otra persona. Sacudió la cabeza y continuó su camino, no había razón para pensar en ese tipo de cosas, después de todo apenas tenía diez años.

El bullicio creciente anunciaba que estaba muy cerca, y el enorme banderín en la entrada de la escuela lo confirmaba. Respiró hondo y se armó de valor, después de todo solo era un festival de secundaria.

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Una pareja de estudiantes salían pálidos luego de experimentar un espeluznante recorrido y una aterradora visión al final, la “Casa del Miedo” en verdad le ponía la piel de galllina al que se atreviera a entrar en ella. Apenas se alejaron una joven con un traje gris hecho girones, peluca negra y el rostro blanco por el maquillaje se dejaba caer rendida en una banca.

– Estoy exhausta – Entrecerrado los ojos – Al menos solo quedan dos horas más.

– Neee, Saki-chan, ¿Me puedo sentar?

– ¿Uh? – mirando de reojo al joven disfrazado de momia que se asomaba desde un sarcófago que el realidad era un armario decorado – No.

– Pero es que éstas vendas me están sofocando.

– He dicho que no y punto – Saki se enderezó y se cruzó de brazos.

– Al menos déjame aflojar un poco las vendas, ya no siento mis manos y  creo que me estoy sofocando – Haciendo el ademán de descubrirse el rostro.

– ¡¿Estás Loco?! – de inmediato Saki apareció al lado del joven-momia. Bajó el tono de su voz – Eiji, si alguien te descubre se armará un alboroto, además te recuerdo que tú te ofreciste solito a ayudar.

– Pero no es justo que solo tú te puedas sentar – Los ojos “plateados” de Ichimaru Eiji resplandecieron en las penumbras.

– Que remedio, está bien, puedes sentarte.

– Gracias – Antes de que Saki cambiara de opinión Eiji se apresuró y se tendió de lleno sobre la banca, unos crépitos se oyeron mientras apoyaba su espalda – Ya me estaba empezando a doler la espalda, creo me quedaría jorobado.

– Eres un exagerado – Entrando en la cuenta de que Eiji se había recostado en toda la banca – ¡Hey! Yo también quiero sentarme.

– Si quieres puedes sentarte en aquí – Sentándose y señalando su regazo – ¡Auch!

– Ni de broma – Saki acababa de darle un fuerte coscorrón a Eiji, que se hizo a un lado dejándole un espacio en la banca. Se sentó y luego de algunos segundos – Oye Eiji, ¿Por qué insististe tanto en ayudarnos? No es que me moleste que estes aquí, es solo que tu ya estás en preparatoria y seguramente te han de haber invitado a otros festivales.

– ¿Quieres saber si te elegí a ti de entre otras chicas? – Con un exagerado tono sensual en su voz, observando como el rostro de Saki se desencajaba – Pues es algo así.

– ¡Deja de decir estupideces! – Empujando a Eiji que cayó de la banca – ¡Eso no es lo que te pregunté!

– Ya lo sé – Acomodándose en posición de loto en el suelo – Es solo que me divierten tus reacciones violentas.

Saki frunció el ceño y estaba a punto de golpear a Eiji con el puño cuando…

– Eso es algo que me gusta de ti, Saki-chan – Observando como el puño de Saki se detenía en el aire – Pero ya sé que a Saki-chan le gusta otra persona.

– Eiji…

– Y hay algo más que lamentablemente no puedo decir… Si tan solo Saki-chan fuera capaz de fijarse mejor en lo que sucede a su alrededor podría…

– ¡Saki-san! – Una compañera de clase se acercó temerosa por el corredor – Una niña pregunta por ti, dice que es tu hermana.

– ¿Mei? Voy para allá – Poniéndose de pie y alejándose a pasos raudos.

– Esto de la “Casa del Miedo” no fue tan mala idea, hasta ahora hemos recaudado una buena cantidad y es uno de los stands más visitados del festival, aunque dicen que vinieron estudiantes de otras escuelas y preparatorias porque se corrió el rumor de que el trío de flores de Tokugawa vendrán a nuestro festival, ¿Será cierto? – La muchacha se  giró y observo como el “chico momia” asentía y se encerraba en el armario-sarcófago – Vaya tipo raro, ¿De dónde lo habrá sacado Saki?

En la entrada a la “Casa del Miedo”…

 

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publicado mayo 20, 2008 por maryeli

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